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domingo, 25 de julio de 2010

LA FIERA

Competidor.-
Todos los que nos iniciamos como deportistas lo hacemos jugando. Sin darnos cuenta, y por el propio espíritu natural del intento por ganar nos vamos transformando en competidores.Todos los competidores comenzamos a imaginar, a soñar con ser otro, ser el ídolo que seguimos. Suele pasar que ese ídolo lo vayamos reemplazando en la medida que nuestro nivel de juego supere al ídolo inicial, y los niveles que transitamos nos impulsan a pensar que podemos llegar a representar primero al lugar, luego a la región y posteriormente a la nación.
Que diferencia el todos nosotros de, por algunos, o por "los elegidos".
Por supuesto que el talento es un elemento indispensable, pero no es solo eso. Muchos hemos visto desperdiciados muchachos talentosos que derivaron en nada.Que les falto.
Bueno, yo diría que lo más importante.Para mí lo más importante esta en el sector del espíritu, en la voluntad, en la determinación, en la valentía, en la osadía.Nosotros solíamos definirlo como la mirada del tigre. Saber que soy capaz, tener la paciencia para ejecutar lo que es necesario, y no dejar escapar la presa hasta tomarla bajo ninguna circunstancia.El competidor tiene de alguna manera un instinto asesino, pero con una conducta de caballero, o sea con códigos limitantes.
No se trata de ganar de cualquier manera. Se puede practicar pero ese no es un buen competidor, si no tiene códigos, no puede ejercer ni liderazgo, ni es digno de emulación.
Un buen competidor debe saber que siempre esta observado por alguien que quiere ser como él, UN NIÑO.
Por eso el competidor profesional, tiene la obligación de comportarse como amateur. Porque su imitador no entiende de dinero, pero sí de actitudes.Alguien que vocifera, que escupe, que reniega, que desobedece a sus mandos, que desconoce a la autoridad, que no acepta la derrota ni al reconoce a su adversario, puede ser tomado como un elemento que ayude a formar a aquellos que los están observando con admiración.En nuestro deporte, que se emite por TV, vemos que la autoridad no ejerce su real dimensión a la hora de desarrollarse una competencia profesional.Todos en general, parece que no tienen idea de la deformación que se produce en los miles de chicos, y hasta muchos padres que he visto festejar como sus niños insultan a un adversario, al que ni conoce. Solo lo lleva la ceguera del posible triunfo.
¿Cuando entenderemos que es competir?¿Cuando nos curaremos de la enfermedad del triunfalismo?
Si no nos podemos educar en el juego, difícilmente nos eduquemos en la seriedad de la vida.
Allí será tarde para elevarnos.
Construir cuesta mucho más, pero si estamos aquí, en nuestro país, si pensamos en otra forma de vida sin envidiar a los que hoy están delante nuestro, nos debemos el cambio, es interno y bien profundo.
¿Somos competidores? competir es construir para.....

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